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Uruguayo de nacimiento, llegó al club en 1984. Jugador de una enorme pegada, Villagrán se transformaría con el tiempo en un símbolo del club, durante los años 80. En años no tan buenos en el aspecto futbolístico para Lanús, Gilmar se destacaba por sobre el resto gracias a su habilidad, y a su liderazgo dentro del equipo. Los hinchas nunca olvidarán su magia en los tiros libres, como su costumbre de someter a casi todos los arqueros de los eternos rivales. Goles como aquel marcado ante Banfield en el recordado clásico de 1986 (Lanús 5 - Banfield 4), o aquel penal ante Quilmes en 1990, que le dió a Lanús el ascenso a la Primera División después de 13 años de exilio en el ascenso, dan fé de lo dicho. Este último, se transformó en el gol numero 100 de la carrera de Gilmar en Lanús.
En 1991 integró el equipo de Primera División que descendió, siendo considerado por la prensa como uno de los mejores delanteros del campeonato. En 1992, fue uno de los artífices de la rápida vuelta de Lanús a los domingos. Deja el club a principios de 1993, después de recuperarse de una lesión que lo tuvo marginado del primer equipo durante casi todo el Apertura ´92. Pero ya para esa época, Gilmar nunca iba a dejar de estar presente en los corazones de los hinchas de Lanús, que todavía hoy recuerdan a quien fue el máximo símbolo del club durante los años 80.
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