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Blanquito
Blanquito descomunal, el estratega de un Lanús que encanta en ofensiva.
Fútbol
6/10/2008
La Salsa blanca de Luisito

El Grana viene con condimento extra en la ofensiva. Lo padeció el Bicho. 4 a 2, con dos de Sand y dos de Salvio. Determinantes ambos y también Blanquito para un equipo espectáculo adelante pero con dudas atrás.

   Nada de eso fue un error dice la canción y lo podríamos usar en alusión a lo que había pasado la semana anterior en Avellaneda. Lanús había sido mucho más que Independiente en los noventa minutos, dejando una imagen notablemente diferente que la dejada contra Huracán, prácticamente renaciendo de las cenizas. Contra Argentinos la ratificó, con un Toto Salvio encendidísimo que contagia al resto de sus compañeros y le da un poderío ofensivo a Lanús digno de elogio, no sólo por todo lo que genera sino cómo. El Grana elige la técnica extrema como variante principal a ejecutar y tiene tipos como el Toto, Blanquito, o Lagos, capaces de resolver en una baldosa con el más hermoso de los lujos. Pregúntele sino a Caruzzo del Bicho, que padeció un caño pornográfico en el córner que da al Polideportivo. Sí, acertó, el Toto, el jugador fetiche de la hinchada fue el autor de tamaño acto.
   Decíamos que Lanús en ofensiva se parece mucho al campeón jugando de esa manera pero lejos de darnos una imagen uniforme, la última línea Granate deja más dudas que Wall Street. Los centrales no están pasando un buen momento y el arquero no da seguridad ni siquiera armado y con chaleco. Dos errores puntuales le terminaron costando caro al equipo, uno de los cuales saca a la luz quizás lo peor de la 2008-09, que es la relación totalmente resquebrajada y ultra terminada de Bossio con la hinchada de Lanús. Nunca hubo demasiada onda y viendo los antecedentes del arquero, el campeonato es lo único que sostiene a este personaje en el arco de acuerdo al ideario del hincha. En la realidad, los jugadores parecen bancarlo incluso de la cantidad de guita en premios que a veces les hace perder y contra eso, no hay revolución posible. Habrá que ser más tolerante, poner ese énfasis en otras cosas y rezar que algun comando suicida palestino se la agarre con Chiquito. Sino, evidentemente, no sale más del arco Granate.
   Lanús era mucho más que la visita, administrando bien el balón desde los pies de Salomón y con terminaciones cuasi lujuriosas como decíamos anteriormente. El equipo tenía el protagonismo que se le pide desde esta columna y en una contra excelentemente manejada por el ya mítico José Sand, abre el marcador el Toto Salvio definiendo cruzado ante la salida del arquero.
   Cuando la calma debería reinar y el control era todo del Grana, una mala cobertura defensiva le dio la igualdad a Argentinos Juniors. Hauche recibió en posición de 10 y encaró ante la mirada permisiva de Hoyos, quien debió cortar y no invitar de esa manera al delantero de Escalada a sacar el centro. Dicho centro fue anticipado oportunamente por Pavlovich, quien definió oportunamente ante la imposibilidad del portero de poder evitar lo que terminó siendo.
   El partido cayó en un pozo, Lanús acusó recibo pero pudo sobreponerse rápidamente gracias a un remate que incluyó una pifia grosera de Blanquito, que terminó desviando el sátiro del gol, el Pepe Sand. El Grana otra vez en ventaja y como para justificar lo fortuito del segundo desnivel, dos minutos más tarde el equipo dibujo una jugada tan propia que incluyó un pase inicial de Salomón en tacos altos, con una pared de Blanquito y el Toto como para homenajear de la mejor manera a los históricos albañiles. Definición certera de Salvio y 3 a 1 con una verdadera perla que sirve para dimensionar lo que puede hacer Lanús cuando se enchufa.
   Pero, no todo terminaba así. El primer tiempo, como pueden apreciar, fue más que intenso y Argentinos logra el descuento también a través de Pavlovich cuando Bossio amaga a salir, no lo hace y el delantero define con el pie, un centro llovido al área chica. Enésimo error del arquero que declarando deja mucho que desear como capitán para transformarse en un verdadero botón, desligándose de todo tipo de culpas y mandando en cana a sus compañeros. Declaraciones tan vanas como que Charles Mason nos venga a hablar de ternura y amor. Un error más para un jugador que viene palo a palo con el Pepe Sand a la hora de aportarle goles al equipo. Obviamente, todos en contra.
   En el segundo tiempo, Lanús tuvo no menos de 5 situaciones claras para liquidarlo pero los errores de definición, sumados a las buenas intervenciones de Torrico, hicieron que el suspenso se sostuviera hasta el final. El claro dominio de Lanús tenía dos contras: una teórica, que dice que los goles que vos errás, te los hacen en un arco. Una real, Carlos Gustavo Bossio bajo los tres palos y todo lo que eso implica. El capitán descolgó un par de centros que arrancaron ovaciones y fue protagonista de una acción bastante particular en la que casi termina lesionado y en la que arrancó una injusta y más que socarrona ovación de parte de sus mismos parciales. Un menos diez de calificación aun así sostenemos lo insoportable de ver a ese tipo en el primer equipo. Como ya dijimos, habrá que hacer un esfuerzo extra, dejar de lado el disgusto y volcar esa energía en cosas positivas.
   Sobre la hora, con el debut de Balvora en el primer equipo por un finísimo Diego Lagos, llegó la jugada del penal y el décimo gol del Pepe para terminar de sellar en el resultado lo que Lanús ratificó en 88 minutos de juego: la superioridad del equipo por sobre Argentinos Juniors.
   La primer conclusión que queda es que más allá de cualquier sistema, los que hacen la diferencia son los jugadores. Definitivamente. El padre de este renacimiento es el Toto Salvio, que con su usina inacabable de técnica contagia a otros fenómenos como Blanco, o Lagos o permite que con toques sutiles se luzca hasta el mismísimo Salomón. El ingreso de Pirlo le dio la cuota de fútbol que quizás estaba faltando donde se empiezan a gestar las jugadas. De tres cuartos para adelante, hay un abanico de posibilidades que entusiasman hasta el desborde. La vuelta a la realidad la tenemos si vemos que, atrás, el equipo no da garantías. Y no es exclusivamente responsabilidad del denostado portero. Los centrales no vienen del todo bien y a diferencia con la ofensiva, donde Luisito tenía un as en la manga, aca lo único que queda es algún tres peleador a la hora del truco y estaría encarnado en Jadson Viera. Pero más allá de sobredimensionar las condiciones o no del brasileño, ¿estará para volver en un corto plazo después de más de un año de ausencia? Sin dudas, no queda otra que laburar duro en ese aspecto.
   Ganó Lanús, gustó y goleó se puede decir. Dio un verdadero espectáculo en ofensiva y llega entonado para el siempre difícil choque que implica cruzarse con Tigre. Los de Cagna, si bien vienen de caer, son un equipo de los verdaderamente difíciles, lo que rotula como de alto riesgo el próximo partido. La clave esta en sostener lo bueno de la ofensiva y en recuperar, de a poco, la solidez de la última línea. Siguiendo este camino, la ilusión crecerá inevitablemente. Sín lugar a dudas.

Por Gastón Cuccaro



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