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MarchesÃn salvó dos veces el arco Granate. El Grana jugó mal pero buscó el triunfo más que su rival.
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Fútbol
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8/3/2010
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Un punto que deja muy poco
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Lanús jugó mal y empató sÃn tantos como local ante los suplentes de Estudiantes. Un primer tiempo anodino, un complemento con más garra y corazón, para un empate para el olvido.
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Que campeonato extraño este de Lanús. Si bien la Libertadores parece ser el objetivo principal, no termina de encontrarle la vuelta al funcionamiento y es como que tampoco nunca termina sabiendo a que juega. Intenta ser protagonista, pero ollega con poca gente, o los que saben están solos, o los que saben andan mal, o todo eso junto. Y atrás… parafraseamos a Luca Prodan para sintetizarlo: Mejor no hablar, de ciertas cosas…
El Grana tenÃa una prueba que podrÃa considerarse de nivel. Si bien jugaba contra los suplentes del torneo que más rodaje tienen, el Estudiantes B no es la mejor opción que tienen los platenses. Superar a este equipo entrarÃa dentro de la lógica de un equipo competitivo. Alguno dirá que faltó que la bola entre, que las situaciones estuvieron, pero el empate en cero no sólo deja muy poco aritméticamente: en la generación de juego, el equipo estuvo en deuda. Y en a defensa, no deja una imagen sólida. Marchesin, de hecho, tuvo dos salvadas in extremis (una de las cuales terminó dando en el travesaño y saliendo al córner), que hicieron que el cero fuera posible en nuestra propia porterÃa.
La gente de buen pie del equipo dio el ausente. Blanco las pidió todas. Absolutamente todas, pero no le salió una. Impreciso como pocas veces, Capitán Sebas fue controlado por el cerrojo de la visita y nunca su talento pudo brillar en la noche del sábado. Pizarro tuvo una noche para el olvido. Errando pases en lugares sensibles, el acompañante ideal de Blanco en la primera fase de gestación de juego no estuvo. Y adelante, más de lo mismo para Menéndez y muy poco de Salcedo, quienes con total justicia podrán esgrimir que les llegó muy poco la bola.
Atrás no hubo errores individuales, pero lo cierto que, como esquema, Lanús es un equipo que da ventajas en defensa desde el vamos. Partiendo en que siempre es un equipo largo, deja recibir de entrada, por lo que el delantero rival siempre ya tiene un tiempo extra con respecto a otros equipos rivales. Y en ese dejar recibir, también podemos incluir, dejar mandar el centro o dejar patear al arco. Por lo que la imagen de fragilidad está inmersa independientemente de que si sus interpretes tengan una buena o mala noche desde lo individual.
En el primer tiempo, se vió lo peor. Pocas ideas, actuaciones para el olvido de algunos jugadores (lo de Ledesma fue tan pobre desde el juego como desde la actitud de brindarse a cuenta gotas cuando las cosas no salen, como viene ocurriendo en lo que va del año en el equipo) y una sensación de no saber a que jugar, de no tener variantes (a pesar de que en alguna pelota parada se pudo abrir el marcador, pero el Polaco terminó llegando forzado sobre el segundo palo).
En el complemento, a pesar de que los cambios no generaron mucho desde el juego, empujado por el aliento de su gente y la necesidad de conseguir un triunfo, el equipo fue. A la carga Barracas, con mucho corazón, muchas ganas, mucho Ãmpetu. Chocó contra su propia impotencia, con el palo en un remate de Lugo (de lo mejor en campo) y con la imprecisión de Salcedo en la única clara que tuvo, que terminó mandando por arriba del travesaño en un mano a mano. El Pincha tuvo dos, aisladas desde el trámite del juego, que mostró a un Lanús más en ataque o mejor dicho, con más ganas de ganar el partido. Las dos clarÃsimas, las dos tapadas por MarchesÃn.
La sensación final es que el equipo dejó todo pero que tiene carencias importantes y que lo poco que tiene, además, no anduvo. En lo que va del torneo y la copa, el único cambio táctico que sostuvo Luisito fue el de darle libertad a Blanco en la generación de juego, aunque con el Pincha se lo vió más en la banda que libre al talentoso volante. Atrás, volvió a los 4 defensores, con un lateral derecho que no siente la posición en absoluto y el cual no termina de ser ni defensor del todo ni salida. En el medio, lo ubicó a Pizarro como se suponÃa que debÃa hacerse pero el conde tuvo una noche para el olvido. Y adelante, parece que el titular es Salcedo (a fuerza de goles quizás) y el que rota es su acompañante. Pasando en limpio, el once titular no existe, todavÃa no está el equipo y vaya si se nota.
Lanús jugó mal, pero al menos, vendió caro el empate. Quizás sea conformista la aclaración, pero cuando no se tiene demasiado, no esta mal valorar el esfuerzo de querer torcer este mal momento como sea. Debe mejorar muchÃsimo desde lo colectivo, como también sus individualidades en sus rendimientos. AsÃ, parece estar lejos de la pretensión de su entrenador, de ser un equipo competitivo para cada partido que le toque jugar.
Por Gastón Cuccaro
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